Leyendo un artículo de Daniel Cassany sobre el Dictado como tarea comunicativa tuve la idea de realizar un dictado partiendo de un dibujo. Nuestros alumnos y alumnas saben que es muy común realizar una imagen en un libro para acompañar e ilustrar a un texto, pero ¿y si lo hacemos al revés? ¿Textualizar una imagen? Aquí las posibilidades son infinitas, sólo es cuestión de tener un poco de imaginación a la hora de plantear el dibujo inicial.

La tarea consiste en lo siguiente:

– Se hace un dibujo en la pizarra, en este caso, un hombre con sombrero, una maleta y un ramo de flores del que se han caído dos de ellas al suelo.

– Se le explica a los alumnos que al igual que encontramos muchas historias ilustradas, ahora vamos a “historiar” una ilustración. Se trata de que sea el alumnado quien decida quién es ese hombre o mujer, dónde se encuentra, qué le ha pasado, hacia donde se dirige, si los rasgos que no aparecen dicen que es alto, delgado, está triste o feliz, etc.

Lo bueno del grupo reducido es que te permite ahondar en los defectos de la redacción, algo que es muy difícil de hacer con treinta alumnos y alumnas en el aula. Además es muy útil para que utilicen la imaginación y la creatividad, que muchas veces son grandes olvidadas. Además, la experiencia garantiza la sorpresa, porque alumnos aparentemente “fuera de juego” sorprenden con redacciones inesperadas.

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